martes, 24 de enero de 2012

Lubina

Vista desde Cabo Vidio
Transcurría deliciosamente el mes de mayo y el sol difuminaba una a una las nubecillas que la brisa del nordeste hacia correr a lo largo del cielo azul. A la mitad del sendero que une el faro del Cabo Vidio con la línea de la marea por el oeste, hay un tramo tapizado de una hierba fina y mullida, que en Asturias llaman “pelu coneyu” por la similitud de su tacto.

Las cuatro de la tarde, y allí tumbado sobre aquella alfombra natural con la mirada fija en las cristalinas aguas, el farero hilvanaba una estrategia encaminada a terminar con la pesadilla que lo había desvelado durante toda la noche y que aquella mañana se había convertido en una obsesión capaz de perturbar la enorme paz que hasta entonces le había rodeado.


El día anterior había bajado por

viernes, 23 de diciembre de 2011

Sobre Bares y su coído. Opiniones de un curioso...

Puerto de Bares. Estaca de Bares.
Piedras del coido
El origen de la navegación la sitúan los historiadores en los ríos Éufrates y Tigris en Mesopotamia, en el Nilo (Egipto) y en la costa del Mediterráneo interior. Hablamos del año 3000 (a. de C.) a juzgar por murales de la época en los que se representan naves de cierta envergadura. 

En aquel tiempo Egipto y Mesopotamia estaban teniendo su esplendor y extendían sus dominios comerciales utilizando los cauces fluviales como vía de transporte-comunicación desplazándose a lo largo de la costa mediterránea por medio de embarcaciones construidas con manojos de papiros y posteriormente de juncos atados juntos. Este tipo de embarcación, perfectamente adaptada para navegar por ríos, canales y aguas mansas, no resistía las duras condiciones que requería la navegación por el Océano Atlántico , de manera que se puede suponer que no hubo influencia mediterránea en la cornisa Cantábrica en esa época. 

Posteriormente los fenicios, establecidos en la costa de

viernes, 5 de noviembre de 2010

Aguas Blancas

La espuma de las olas rotas forma parte del paisaje costero. La línea limítrofe entre mar y tierra es blanca y espumosa a los pies de los interminables acantilados que desde el faro se pueden contemplar. La cantidad, el tono de la espuma, los trazos que dibuja sobre el océano, son el fruto de la resaca, de la mar de fondo o de la uniformidad de sus embates.

Quien intenta conocer la mar se fija en ese tipo de detalles buscando incansable la manera de robarle sus secretos, de recortar la melena al sansón del océano. Aprende a leer en la espuma como en la cola de un perro… o en un cruce de miradas. Por las riberas de los acantilados serpentean largos y dificultosos senderos hasta la orilla del mar. El ascenso o el descenso por ellos no tiene mayor importancia para las gentes que a menudo los transitan: los percebeiros.


Estaca de Bares.
Aguas Blancas
Los percebeiros leen en la espuma de las olas rotas. Hay una mar traidora que se adormece en los embates hasta, relajada, esconder su furia, para, ¡de repente!, acometer con la violencia multiplicada en zarpazos terroríficos capaces de destrozar a un hombre en unos instantes. A esa mar le llaman algunos percebeiros “agua blanca”. 

Ellos, que a diario se mueven por ese trazo blanco y corren, saltan, suben y bajan esquivando con agilidad felina los homicidas abrazos de las olas, no trabajan los días que hay “agua blanca”, ni siquiera descienden los senderos. Ven la espuma desde lo alto y dan el día por perdido.

Aquella mañana húmeda de noviembre, desde la linterna del faro, las líneas blancas que se divisaban flotaban alejadas de la costa y paralelas a ella discurrían hasta perderse de vista. 

El farero comenzó a desdoblar y colgar las cortinas que,

domingo, 9 de mayo de 2010

El cuento de los pescadores

Hace muchos años existió un hermoso país bañado por mares y océanos, cuyos habitantes se sustentaban desde el principio de los tiempos pescando los peces que abundaban en sus costas.

Los mas ancianos recordaban aquellos tiempos en que las pequeñas embarcaciones regresaban de la mar cada tarde repletas de pescados que en parte eran consumidos y el resto conservados en sal o aceite para ser vendidos en otros lugares lejos del mar.

Eran tiempos de felicidad y abundancia, pero los beneficios generados por la venta de los peces despertaron el mal germen en los codiciosos y comenzaron a proclamarse aquí y allá reyezuelos que, a su manera, representaban a la Autoridad.

Estos reyezuelos, en su mayoría muy ambiciosos, no eran pescadores, por lo que ganaban menos que sus súbditos y se las ingeniaron para que aquello no siguiera siendo así: mandaron construir grandes barcos con la madera de los “bosques del reino”, pues con ellos podrían pescar mucho más que los pescadores con sus barquitas, y con falsas promesas de prosperidad consiguieron completar las tripulaciones y enviar los barcos a pescar.

Los reyezuelos establecieron desde aquel principio que, puesto que los barcos

lunes, 16 de febrero de 2009

Una quincena de soldados ocuparon la estación Loran.

Base americana LORAN. Estaca de Bares.
Base americana
Las instalaciones militares americanas abandonadas en el cabo de Estaca de Bares ocupan alrededor de una hectárea. Integran lo que fue la base Loran (navegación de largo alcance en sus siglas en inglés), un sistema de posicionamiento por radio desarrollado durante la II Guerra Mundial. 

Es uno de los muchos sistemas que permiten a los navegantes determinar la posición de su barco o avión a partir de la diferencia de recepción de las señales de radio procedentes de dos emisores sincronizados distantes entre sí. Base americana de La Estaca de Bares La estación de Estaca de Bares, que solía contar con una quincena de militares, operaba conjuntamente con una británica, y hasta 1973 con otra francesa. 
 
Cinco años después, cuando finalizaron las operaciones Loran de los guardacostas americanos, la fuerza aérea de los Estados Unidos asumió el control de la base, que funcionó como una estación de comunicaciones hasta 1991. Desde entonces, estas instalaciones están en ruinas. Aún en manos de Defensa Aunque el Ministerio de Defensa ha mostrado su intención de que la antigua base militar de Estaca de Bares pase a manos del Ministerio de Medio Ambiente, aún no ha tenido lugar el traspaso. Es por ello por lo que, de momento, no existe una administración que a día de hoy pueda estudiar en profundidad el proyecto de Eugenio Linares.